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Cuando el 29 de Octubre de 1923 la asamblea nacional de Turquía oficialmente hizo la declaración de la República de Turquía, y designó a Mustafa Kemal (Ataturk) como su primer presidente, él rápidamente comenzó a hacer cambios políticos, judiciales, educacionales, económicos y sociales con el objeto de sacar a su país del estado en que quedó al momento de la desaparición del Imperio Otomano después de la Primera Guerra Mundial.

Uno de los principales cambios fue la abolición del Califato (3 mar 1924) y declarar un Estado laico. Actualmente es el único país en el mundo islámico con una constitución secular laica (Islam sunnita).

El término secular viene del latín seculāris[1] y hace referencia a lo que sucede o se repite cada siglo o también lo relativo a mundo.

Las instituciones, incluidos los Gobiernos, son las que se preocupan de actualmente de dichos asuntos. La Iglesia ha sabido formar parte del Estado y coopera con los responsables del gobierno.[2]

En 1923, Mustafa Kemal tomó la Constitución de Suiza como base para la constitución de la naciente Turquía, y una característica fundamental fue la separación entre el Estado y la religión.

Para hacerse una idea de quien es Turquía hoy, podemos decir que es un estado de 814.578 km2, con un 3% de su territorio en Europa y un 97% en Asia, con una población de 72,9 millones (2006), en donde el 99% son musulmanes y el 1% restante son Armenios ortodoxos, Griegos ortodoxos, Judíos, Católicos y otros. Y es la 17-ava economía del planeta.
Pero, ¿Porque es tan importante para Turquía mantenerse como un estado secular?, principalmente porque entienden que se toman mejores decisiones para una nación cuando se es independiente, y de esta forma le permite ser considerado como un Estado moderno, en donde la democracia permite que todos los grupos de interés sean escuchados.

Turquía representa el ejemplo que el mundo Occidental no imagina que sea posible que exista, y es que un estado Islámico sea partidario de transformaciones democráticas.

El mundo occidental en general piensa que los Estados árabes o musulmanes (el primero hace referencia a los pueblos de origen semita y el segundo a la religión que profesan) nos son capaces de construir estados modernos y su subdesarrollo se debe a que por naturaleza son pueblos primitivos e incapaces de organizarse.

Se olvidan que si fuera por esta definición, no debiéramos dejar fue a la gran mayoría de países sudamericanos y centroamericanos, los cuales tienen profundos problemas sociales con gobiernos militares disfrazados de civiles, y lo paradójico es que la gran mayoría de estos países son miembros activos de las Naciones Unidas. Turquía y Chile son miembro desde el 24 de Octubre de 1945.

Los estados árabes han aprendido, y adoptado el sistema de partidos políticos, y el mejor ejemplo de esto es la victoria del partido de Justicia y Desarrollo (PJD o AKP en turco).

En el caso de Turquía se da algo muy interesante, existe un nacionalismo laico, que no es muy distinto al nacionalismo laico que tendríamos los chilenos si nos encontráramos con reales posibilidades de conflictos bélicos con nuestros vecinos, y un histórico rechazo de los países que alguna vez estuvieron bajo el mandato del imperio Otomano.

La democracia de Turquía es una democracia inclusiva que permite la participación de todos los sectores y ha sido un ejemplo para el resto de los países de Medio Oriente.

Turquía tiene una característica fundamental y es que es un ejemplo para el resto de los países musulmanes, porque es posible establecer un país democrático manteniendo sus valores islámicos.

Sin embargo, no podemos desconocer una realidad de Turquía, y es que es un país muy cerca de Europa, y quiere formar parte de la UE, por lo que adoptara todas aquellas formas de gobierno y tendencias económicas que lo acerquen al mundo europeo.

Un punto fundamental ha sido el derecho a las prácticas religiosas, parte esencial de un Estado laico.

Lamentablemente los gobiernos en Turquía por mantener la imagen de un Estado laico, es decir, independiente de las religiones que profesan sus ciudadanos, lo han hecho que cometa el error de manipular ciertos aspectos de la religión, y es así que por hablar del Islam libremente o de la religión, puede causarle problemas.[3]

Lo que no puede olvidar el pueblo turco es que la religión es un aspecto importante de su sociedad, pero no es el único, y antes que todo son ciudadanos que en conjunto forman una rica cultura que el mundo Occidental debe conocer, y Turquía tiene la gran misión de ser la puerta de entrada al mundo árabe y musulmán, como lo fue en su oportunidad con el Imperio Otomano.

Sin embargo, la imagen aparente de un país islámico moderno se desvanece cuando nos adentramos en la realidad constituyente de esta nación, donde podemos identificar claramente, que el laicismo ha sido el instrumento empleado por las elites para mantenerse en el poder.

Desafortunadamente, los grupos gobernantes, así como la ciudadanía en general, han extremado el significado del laicismo, desde un Estado tolerante e independiente de las religiones que se profesan en sus fronteras, hacia un Estado que rechaza los cultos religiosos, en parte quizás, al miedo que estos grupos de interés, presionen a los gobernantes a tomar determinadas decisiones.

Un ejemplo claro de esta situación es que cuando el Partido de la Justicia y Democracia[4] propuso a Abdulà Gül como candidato a la presidencia (un reconocido islamista), la población salió a las calles a protestar exigiendo la separación entre la iglesia y el Estado.

El sentimiento que invadía a los protestantes, es el miedo a la islamización del gobierno y el temor a que se tomen medidas en contra de la actual libertad social, principalmente en lo que respecta a las mujeres.

Sin embargo, este temor, tiene su justificación, ya que el actual presidente, realizaba campañas a favor de los valores tradicionales y el uso del velo obligatorio.

Socialmente existe una presión de la población de mostrarse al mundo como un Estado moderno y ser aceptado como miembro de la Unión Europea, y ven con temor que este tipo de gobierno pueda afectar su ingreso, sabiendo que para la Unión, el secularismo democrático es un valor fundamental.

Uno de los grandes poderes que han protegido en extremo el laicismo, con el riesgo de ser acusado de anti-religioso, ha sido el ejército, y es así que han protagonizado cuatro golpes de estado desde 1960. En esta ocasión el ejército nuevamente ha hecho advertencias al gobierno de mantener un estado laico, a lo que la Unión Europea recomendó a los militares a no inmiscuirse en temas de gobierno.

“El presidente debe ser fiel a los principios básicos de la república, al estado democrático, secular y social. Estén seguros de que actuaré acorde a ello”, afirmó Abdulà Gül durante su candidatura presidencial.

El tiempo nos dirá cual será la línea que tomará este nuevo presidente, pero sin duda, lo más probable que se incline por el principal objetivo que tiene el país actualmente, que es formar parte de la Unión Europea, y para ello Gül deberá conciliar las demandas internas con los intereses de la comunidad internacional.

[1] Rae (www.rae.es)
[2] La situación de lo católico, dentro del Estado secular
Sociedad – Laicidad-Tolerancia-Democracia
por Richard John Neuhau
[3] Gema Martín Muñoz , Turquía: ¿Islamismo laico? , 19-06-2007
[4] Adalet ve Kalkınma Partisi (AKP)