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La Iniciativa

“Una forma de devolver la mano a la comunidad internacional”. Así explica el gobierno chileno su participación en programas de reasentamiento, como el que bajo el lema “Chile País de Acogida” trae desde un lejano campamento ubicado en la frontera entre Siria e Irak a 29 familias palestinas.

 

Son 117 personas que se trasladarán al país en tres grupos, el primero de ellos de 39 personas que llegaron a la comuna de La Calera -Región de Valparaíso- el pasado 6 de abril.

El resto del grupo arribará en otras dos etapas a San Felipe, Recoleta y Ñuñoa. El viaje es coordinado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que junto al Gobierno de Chile y la Vicarías de Pastoral Social y de los Trabajadores son los patrocinadores de la iniciativa.

Integración

Al sumarse a este programa de reasentamiento solidario Chile asume el compromiso de velar por la seguridad de las familias palestinas, además de respetar sus ritmos, su religión -son musulmanes-, sus costumbres y acompañarlos en sus aprendizajes.

Asimismo el Estado les garantiza el mismo derecho a la vivienda del que gozan los chilenos, a través de los mismos procesos de postulación y subsidios a los que ellos acceden. Lo mismo ocurre con la educación, a la que tendrán derecho los niños en edad escolar en establecimientos públicos de las ciudades donde residan, y la salud.

¿Quienes Vienen?

Son 29 familias, en total 117 personas (58 adultos y 59 niños; 59 varones y 58 mujeres)

En el primer grupo, que llegó el 6 de abril a La Calera, hay 39 personas, agrupadas en 8 familias (21 niños y 18 adultos).

Entre los adultos que arribaron a la citada comuna hay un licenciado en historia, un entrenador de fútbol, dos chefs y un operador de máquinas pesadas.

En los dos grupos restantes también llegarán mecánicos, panaderos, choferes, comerciantes, peluqueros y sastres.

¿De donde vienen?

Entre 1948 y 1949, tras la guerra árabe-israelí, se inició el primer gran éxodo de palestinos hacia países vecinos. Huían acusando la persecución sionista y Jordania, Siria, El Líbano e Irak fueron lugar de destino para muchos de ellos.
La mayoría de los que fueron a Irak se ubicaron juntos, cerca de Bagdad -la capital- armando una gran colonia de barrios enteros y poblando grandes villas.
A fines de los años 70 y con la llegada de Saddam Hussein al poder, la mayoría de los refugiados -que eran sunitasvieron mejorada su situación.
A partir de la guerra emprendida por Estados Unidos contra este país y la caída de Hussein en el año 2003,
comenzó la persecución palestina -por parte de las milicias chiítas- que comenzaron a secuestrarlos y asesinarlos, debido a su vínculo con Saddam.
Grupos como “Las fuerzas pura Sangre” y “las brigadas del día del juicio”, atacaron y hostigaron a este grupo de reasentados.
Pocos quedan de los 30 mil que formaban esa gran colonia palestina en Irak. A su salida del país, las autoridades policiales les quitaron el documento que les permitía estar en territorio iraquí.
Agravando su condición, sus vecinos, Siria y Jordania tampoco los dejaron avanzar.
En una suerte de encierro, estos refugiados palestinos se encontraron atrapados en la frontera sirio-iraquí, donde el campamento de Al-Tanf se convirtió en su hogar.
117 personas de las casi 500 que viven en condiciones infrahumanas en este campamento se trasladarán a partir del 6 de abril a las comunas de La Calera, San Felipe, Recoleta y Ñuñoa, como parte del programa “Chile país de acogida”.

Fuente: El Mercurio